Frase del día

lunes, 7 de octubre de 2013

Cantar de Mío Cid


 0. Lee los tres fragmentos de Poema de Mio Cid que figuran en la Antología.
Fragmento del Cantar del Destierro











 1. Sitúa este fragmento en el argumento y estructura del poema. Resume su contenido.
 2. En los primeros catorce versos se puede identificar el tema principal de
todo el relato. ¿Cuál es?
 3. Di qué actitud adopta el Cid cuando parte hacia el destierro y  qué sentimiento trasmiten estos catorce versos iniciales.
 4. Analiza métricamente los catorce primeros versos del Poema de Mio Cid. Para ello debes tener en cuenta.
a. Cuántas tiradas épicas forman este fragmento. Define tirada épica.
b. Cómputo silábico de cada verso (número de sílabas). Conviene recordar los conceptos verso compuesto, cesura y hemistiquio. Conviene asimismo recordar el concepto métrica irregular.
c. Rima. Tipo de rima y esquema.
 5. Observa en este fragmento, los primeros catorce versos del Poema de Mio Cid, los rasgos propios del castellano medieva.

"La defensa de Alcocer"



 6. Sitúa este fragmento en el argumento y estructura del poema. Resume su contenido.
 7. En su voluntad de idealizar al héroe en el poema se recurre a menudo a la exageración. ¿Qué increíble hazaña lleva a cabo el Cid en la batalla de Alcocer? ¿Y Pero Bermúdez?

Fragmento de La afrenta de Corpes


 8. Sitúa este fragmento en el argumento y estructura del poema. Resume su contenido.
 9. Analiza los personajes del Cid y de los infantes de Carrión en este fragmento.
 En los tres fragmentos:






 10. En los cantares de gesta se suele utilizar el llamado epíteto épico. Explica en qué consiste este recurso poético y busca ejemplos en los fragmentos que has leído.
 11. En la poesía épica son frecuentes las repeticiones. Observa si se produce alguna en los fragmentos que has leído.
 12. El juglar suele reproducir las palabras de los personajes que intervienen en la acción. Localiza ejemplos de dramatización en los fragmentos del poema que has leído.
Textos obligatorios del Poema de Mio Cid. Versión original.
Texto nº 1
[v.v .1 a 14]
 






1
De los sos ojos | tan fuerte mientre lorando
tornava la cabeça | y estava los catando.
Vio puertas abiertas | e uços sin cañados,
alcandaras vazias | sin pielles e sin mantos
e sin falcones e sin adtores mudados.
Sospiro mio Çid | ca mucho avie grandes cuidados.
Ffablo mio Çid | bien e tan mesurado:
«¡Grado a ti, señor, | padre que estas en alto!
¡Esto me an buelto | mios enemigos malos!»

2
Alli pienssan de aguijar, | alli sueltan las riendas.
A la exida de Bivar | ovieron la corneja diestra
y entrando a Burgos | ovieron la siniestra.
Meçio mio Çid los ombros | y engrameo la tiesta:
«¡Albriçia, Albar Ffañez, | ca echados somos de tierra!»
Cantar del destierro (vv. 1-1086)
El Cid se ve obligado a abandonar Castilla por motivos no aclarados5. Tas abandonar su casa, situada en Vivar, pasa por Burgos y acompaña y deja a su familia en el monasterio de San Pedro de Cardeña. En el destierro le acompañan sesenta guerreros, y se siente tan atenazado por la tristeza que rompe a llorar.

El Cid sale de Vivar para el destierro.

Narrador

1    De los sus ojos    tan fuertemente llorando,
      tornaba la cabeza     y estábalos catando.
      Vio puertas abiertas     y postigos sin candados,
      alcándaras vacías,     sin pieles y sin mantos,
5     y sin halcones      y sin azores mudados.
      Suspiró mío Cid      pues tenía muy grandes cuidados.
      fabló mío Cid,      bien y tan mesurado:
Cid
      ¡Gracias a ti, Señor, Padre      que estás en alto!
      ¡Esto me han vuelto      mis enemigos malos!

El Cid ve agüeros en la salida.

Narrador

10   Allí piensan aguijar,      allí sueltan las riendas.
      A la salida de Vivar,      tuvieron la corneja diestra,
      y, entrando en Burgos,      tuviéronla siniestra.
      Meció mío Cid los hombros      y movió la cabeza:
Cid
      ¡Albricias, Álvar Fáñez,      que echados somos de tierra!





Textos obligatorios del Poema de Mio Cid. Versión original.
Texto nº 2
[v.v .715 a 777]
 


35

Enbraçan los escudos | delant los coraçones,
abaxan las lancas | abue[l]tas de los pendones,
enclinaron las caras | de suso de los arzones,
ivan los ferir | de fuertes coraçones.
A grandes vozes lama | el que en buen ora na[çi]o:
«¡Ferid los, cavalleros, | por amor de caridad!
¡Yo so Ruy Diaz el Çid | Campeador de Bivar!»
Todos fieren en el az | do esta Pero Vermuez;
trezientas lanças son, | todos tienen pendones;
seños moros mataron, | todos de seños colpes;
a la tornada que fazen | otros tantos son.




36

Veriedes tantas lanças | premer e alçar,
tanta adagara | foradar e passar,
tanta loriga | falsa[r e] desmanchar,
tantos pendones blancos | salir vermejos en sangre,
tantos buenos cavallos | sin sos dueños andar.
Los moros laman «¡Mahomat!» | e los christianos «¡Santi Yagu[e]!
Cayen en un poco de logar | moros muertos mill e .ccc. ya.

37

¡Qual lidia bien | sobre exorado arzon
mio Çid Ruy Diaz | el buen lidiador!
Minaya Albar Fañez | que Çorita mando,
Martin Antolinez | el burgales de pro,
Muño Gustioz | que so criado fue,
Martin Muñoz | el que mando a Mont Mayor
Albar Albarez | e Albar Salvadorez,
Galin Garçia | el bueno de Aragon,
Felez Muñoz | so sobrino del Campeador:
desi adelante | quantos que i son
acorren la seña | e a mio Çid el Campeador.



38
A Minaya Albar Fañez | mataron le el cavallo,
bien lo acorren | mesnadas de christianos;
la lança a quebrada, | al espada metio mano,
mager de pie | buenos colpes va dando.
Violo mio Çid | Ruy Diaz el Castelano:
acostos a un aguazil | que tenie buen cavallo,
diol tal espadada | con el so diestro braço
cortol por la çintura | el medio echo en campo.
A Minaya Albar Fañez | ival dar el cavallo:
«¡Cavalgad, Minaya, | vos sodes el mio diestro braço!
Oy en este dia | de vos abre grand bando;
firme[s] son los moros, | aun nos van del campo.»
Cavalgo Minaya | el espada en la mano,
por estas fuerças | fuerte mientre lidiando;
a los que alcança | valos delibrando.
Mio Çid Ruy Diaz | el que en buen ora nasco
al rey Fariz | .iii. colpes le avie dado,
los dos le fallen | y el unol ha tomado,
por la loriga ayuso | la sangre destellando;
bolvio la rienda | por ir se le del campo.
Por aquel colpe | rancado es el fonssado.





39

Martin Antalinez | un colpe dio a Galve,
las carbonclas del yelmo | echo gelas aparte,
cortol el yelmo | que lego a la carne;
sabet, el otro | non gel oso esperar.
Arancado es | el rey Fariz e Galve:
¡Tan buen dia | por la christiandad
ca fuyen los moros | de la [e de la] part!
Los de mio Cid | firiendo en alcaz,
el rey Fariz | en Ter[rer] se fue entrar,
e a Galve | nol cogieron alla;
para Calatayu[t]h | quanto puede se va.
El Campeador | ival en alcaz,
fata Calatayu[t]h | duro el segudar.

La defensa de Alcocer.
Los del Cid socorren a Pero Bermúdez que lleva la enseña al grueso de los moros.

Narrador

Embrazan los escudos delante los corazones;
bajan las lanzas, abueltas de los pendones
inclinaron las caras, arriba de los arzones;
íbanlos a herir con fuertes corazones.
Con grandes voces llama el que en buena hora nació:

Cid
¡Heridlos, caballeros, por amor de caridad!
¡Yo soy Ruy Díaz, el Cid Campeador de Vivar!

Narrador
Todos hieren en el haz donde está Pero Bermúdez;
trescientas lanzas son, todas tienen pendones;
sendos moros mataron, todos de sendos golpes;
a la tornada que hacen, otros tantos son.

Descripción de la batalla.

¡Veríais tantas lanzas bajar y alzar;
tanta adarga horadar y traspasar;
tanta loriga romper y desmallar;
tantos pendones blancos salir bermejos de sangre;
tantos buenos caballos sin sus dueños andar!
Los moros llaman: “¡Mahoma!” Y los cristianos: “¡Santi Yague!”
Caían en un poco de lugar moros muertos mil y trescientos ya.

Mención de los caballeros que luchan con el Cid.

¡Qué bien lidia sobre dorado arzón
Mío Cid Ruy Díaz, el buen lidiador!
Minaya Álvar Fáñez, que Zorita mandó;
Martín Antolínez, el burgalés de pro;
Muño Gustioz, que su criado fue;
Martín Muñoz, el que mandó a Montemayor;
Álvar Álvarez y Álvar Salvadórez;
Galín García, el bueno de Aragón;
Félez Muñoz, sobrino del Campeador.
Desde allí adelante cuantos allí son,
socorren la enseña y a mío Cid el Campeador.

El Cid socorre a Álvar Fáñez y lucha contra Fáriz.

A Minaya Álvar Fáñez, matáronle el caballo;
bien le socorren mesnadas de cristianos;
la lanza ha quebrado, a la espada metió mano;
aunque de pie, buenos golpes va dando.
Violo mío Cid, Ruy Díaz el castellano,
arrimose a un alguacil, que tenía buen caballo,
diole tal golpe de espada con el su diestro brazo,
cortole por la cintura, el medio echó en el campo;
a Minaya Álvar Fáñez, íbale a dar el caballo:

Cid
¡Cabalgad, Minaya, vos sois el mi diestro brazo!
Hoy en este día, de vos habré gran amparo.
Firmes están los moros, aún no se van del campo.

Narrador
Cabalgó Minaya, la espada en la mano,
por estas fuerzas firmemente lidiando;
a los que alcanza, valos matando.
Mío Cid Ruy Díaz, el Campeador contado,
al rey Fáriz, tres golpes le había dado;
los dos le fallan y el uno le ha alcanzado;
por la loriga abajo, la sangre destellando;
volvió las riendas por írsele del campo.
por aquel golpe el ejército es derrotado.

Martín Antolínez lucha contra Galve. Huida de los moros.

Martín Antolínez un golpe dio a Galve;
los rubíes del yelmo echóselos aparte;
cortole el yelmo, que llegó a la carne.
Sabed, el otro no se atrevió a esperarle.
Derrotado es el rey Fáriz y Galve.
¡Tan buen día para la cristiandad
pues huyen los moros de una y otra parte!
Los de mío Cid hiriendo en alcance;
el rey Fáriz en Terrer se fue a entrar,
y, a Galve, no le acogieron allá;
para Calatayud, cuanto puede se va.
El Campeador íbalo en alcance;
hasta Calatayud duró el acosar.
Texto nº 3
[v.v .715 a 777]
 


Aquim parto de vos | commo de malos e de traidores.

Hire con vuestra graçia, | don Elvira e doña Sol;

¡poco preçio las nuevas | de los de Carrion!

Dios lo quiera e lo mande, | que de tod el mundo es señor,

d'aqueste casamiento | que[s] grade el Campeador.»

Esto les ha dicho | y el moro se torno;

teniendo ivan armas | al troçir de Salon,

cuemmo de buen seso | a Molina se torno.

Ya movieron del Anssarera | los ifantes de Carrion;

acojen se a andar | de dia e de noch,

a ssiniestro dexan Ati[en]za | una peña muy fuert,

la sierra de Miedes | passaron la estoz,

por los Montes Claros | aguijan a espolon,

a ssiniestro dexan a Griza | que Alamos poblo

- alli son caños | do a Elpha ençerro -

a diestro dexan a Sant Estevan, | mas cae aluen;

entrados son los ifantes | al robredo de Corpes,

los montes son altos, | las ramas pujan con las nues,

e las bestias fieras | que andan aderredor.

Falaron un vergel | con una linpia fuent,

mandan fincar la tienda | ifantes de Carrion;

con quantos que ellos traen | i yazen essa noch.

Con sus mugieres en braços | demuestran les amor:

¡mal gelo cunplieron | quando salie el sol!

Mandaron cargar las azemilas | con grandes averes;

cogida han la tienda | do albergaron de noch,

adelant eran idos | los de criazon.

Assi lo mandaron | los ifantes de Carrion

que non i fincas ninguno, | mugier nin varon,

si non amas sus mugieres | doña Elvira e doña Sol;

deportar se quieren con ellas | a todo su sabor.

Todos eran idos, | ellos .iiii. solos son.

Tanto mal comidieron | los ifantes de Carrion:

«Bien lo creades | don Elvira e doña Sol:

aqui seredes escarnidas | en estos fieros montes;

oy nos partiremos | e dexadas seredes de nos,

non abredes part | en tierras de Carrion.

Hiran aquestos mandados | al Çid Campeador;

¡nos vengaremos aquesta | por la del leon!»

Alli les tuellen | los mantos e los pelliçones,

paran las en cuerpos | y en camisas y en çiclatones.

Espuelas tienen calçadas | los malos traidores,

en mano prenden las çinchas | fuertes e duradores.

Quando esto vieron las dueñas | fablava doña Sol:

«¡Por Dios vos rogamos don Diego e don Ferando!

Dos espadas tenedes | fuertes e tajadores

- al una dizen Colada | e al otra Tizon -

¡cortandos las cabeças, | martires seremos nos!

Moros e christianos | departiran desta razon,

que por lo que nos mereçemos | no lo prendemos nos;

¡atan malos enssienplos | non fagades sobre nos!

Si nos fueremos majadas | abiltaredes a vos,

retraer vos lo an | en vistas o en cortes.»

Lo que ruegan las dueñas | non les ha ningun pro.

Essora les conpieçan a dar | los ifantes de Carrion,

con las çinchas corredizas | majan las tan sin sabor,

con las espuelas agudas | don ellas an mal sabor

roupien las camisas e las carnes | a ellas amas a dos;

linpia salie la sangre | sobre los çiclatones.

Ya lo sienten ellas | en los sos coraçones.

¡Qual ventura serie esta | si ploguiesse al Criador

que assomasse essora | el Çid Campeador!

Tanto las majaron | que sin cosimente son,

sangrientas en las camisas | e todos los çiclatones.

Canssados son de ferir | ellos amos a dos

ensayandos amos | qual dara mejores colpes.

Hya non pueden fablar | don Elvira e doña Sol,

por muertas las dexaron | en el robredo de Corpes.










129

Levaron les los mantos | e las pieles armiñas

mas dexan las maridas | en briales y en camisas

e a las aves del monte | e a las bestias de la fiera guisa.

Por muertas la[s] dexaron | sabed, que non por bivas.



130

¡Qual ventura serie | si assomas essora el Çid Campeador!

Los ifantes de Carrion | en el robredo de Corpes

por muertas las dexaron,

que el una al otra | nol torna recabdo.

Por los montes do ivan | ellos ivan se alabando:

«De nuestros casamientos | agora somos vengados;

non las deviemos | tomar por varraganas

si non fuessemos | rogados,

pues nuestras parejas | non eran pora en braços.

¡La desondra del leon | assis ira vengando!»


  Cantar de la afrenta de Corpes (vv. 2278-3730)
Tras el célebre incidente del león, los infantes de Carrión traman su venganza contra el Cid, a quien responsabilizan de su desprestigio, por ver lesionada su honra por el gran ridículo que protagonizan en Valencia. Primero le piden al Campeador que les deje llevarse a doña Sol y a doña Elvira, las hijas del Cid, a su tierra natal. El padre da su permiso, ignorante de las malévolas intenciones de sus yernos, pero las infantas nunca llegan a Carrión.
[128] Abengalbón increpa a los infantes y presiente lo peor. El moro se vuelve; la comitiva sigue el viaje. Los infantes y sus mujeres se desvían de la comitiva.

La afrenta del robledal de Corpes.
Aquí me parto de vos como de malos y de traidores.
Iré con vuestra gracia, doña Elvira y doña Sol;
poco precio las nuevas de los de Carrión.
Dios lo quiera y lo mande, que de todo el mundo es señor,
de este casamiento que se agrade el Campeador.

Narrador
Esto les ha dicho y el moro se tornó;
teniendo iban armas, al pasar el Jalón;
como de buen seso, a Molina se tornó.
Ya partieron de La Ansarera los infantes de Carrión;
dispónense a andar de día y de noche.
A siniestro dejan a Atienza, una peña muy fuerte;
la sierra de Miedes pasáronla entonces;
por los Montes Claros aguijan a espolón;
a siniestro dejan a Griza que Álamos pobló;
allí están los caños do a Elfa encerró;
a diestro dejan a San Esteban, mas a lo lejos quedó;
entrados son los infantes al robledo de Corpes;
los montes son altos, las ramas pujan con las nubes;
y las bestias fieras que andan alrededor.
Hallaron un vergel con una limpia fuente;
mandan hincar la tienda los infantes de Carrión;
con cuantos ellos traen, allí yacen esa noche;
con sus mujeres en brazos demuéstranles amor.
¡Mal se lo cumplieron cuando salía el sol!
Mandaron cargar las acémilas con haberes de valor
han recogido la tienda donde albergaron de noche;
adelante eran idos los de criazón;
así lo mandaron los infantes de Carrión:
que no quedase allí ninguno, mujer ni varón,
sino ambas sus mujeres, doña Elvira y doña Sol:
solazarse quieren con ellas a todo su sabor
todos eran idos, ellos cuatro solos son.
Tanto mal urdieron los infantes de Carrión:

Infantes
Creedlo bien, doña Elvira y doña Sol,
aquí seréis escarnecidas en estos fieros montes.
Hoy nos partiremos y dejadas seréis de nos;
no tendréis parte en tierras de Carrión.
Irán estos mandados al Cid Campeador;
nos vengaremos en ésta por la del león.

Narrador
Allí les quitan los mantos y los pellizones;
déjanlas en cuerpo y en camisas y en ciclatones.
¡Espuelas tienen calzadas los malos traidores!
En mano prenden las cinchas resistentes y fuertes.
Cuando esto vieron las dueñas, hablaba doña Sol:

Doña Sol

¡Por Dios os rogamos, don Diego y don Fernando, nos!
Dos espadas tenéis tajadoras y fuertes;
a la una dicen Colada y a la otra Tizón;
cortadnos las cabezas, mártires seremos nos.
Moros y cristianos hablarán de esta razón;
que, por lo que nos merecemos, no lo recibimos nos;
tan malos ejemplos no hagáis sobre nos.
Si nos fuéremos majadas, os deshonraréis vos;
os lo retraerán en vistas o en cortes.

Narrador
Lo que ruegan las dueñas no les ha ningún pro.
ya les empiezan a dar los infantes de Carrión;
con las cinchas corredizas, májanlas tan sin sabor;
con las espuelas agudas, donde ellas han mal sabor,
rompían las camisas y las carnes a ellas ambas a dos;
limpia salía la sangre sobre los ciclatones.
Ya lo sienten ellas en los sus corazones.
¡Cuál ventura sería ésta, si pluguiese al Criador
que asomase ahora el Cid Campeador!
Tanto las majaron que sin aliento son;
sangrientas en las camisas y todos los ciclatones.
Cansados son de herir ellos ambos a dos,
ensayándose ambos cuál dará mejores golpes.
Ya no pueden hablar doña Elvira y doña Sol;
por muertas las dejaron en el Robledo de Corpes.



Los infantes dejan abandonadas a las hijas del Cid.
Lleváronles los mantos y las pieles armiñas,
mas déjanlas apenadas en briales y en camisas,
y a las aves del monte y a las bestias de fiera guisa.
Por muertas las dejaron sabed, que no por vivas.



Los infantes se alaban por la afrenta.

¡Cuál ventura sería, si asomase ahora el Cid Campeador!
Los infantes de Carrión, en el Robledo de Corpes,
a las hijas del Cid por muertas las dejaron
que la una a la otra no le torna recado.
Por los montes do iban, ellos se iban alabando:

Infantes
De nuestros casamientos, ahora somos vengados;
no las debíamos tomar por barraganas si no fuésemos rogados,
pues nuestras parejas no eran para en brazos.
La deshonra del león así se irá vengando.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

martes, 24 de septiembre de 2013

Comunicarse por Messenger (sin faltas)

La importancia de la comunicación

Comunicarse por Messenger (sin faltas)

Introducción

El servicio de mensajes cortos o SMS (Short Message Service) y el Messenger (servicio de mensajería instantánea) han supuesto una auténtica revolución en el mundo de la comunicación y han modificado nuestra forma de relacionarnos. Pero… ¿respetamos las normas ortográficas en este tipo de mensajes?

En este proyecto vas a comprobar que se puede utilizar el Messenger para conocer mejor a algunos compañeros y compañeras y, al mismo tiempo, repasar lo que has estudiado sobre las funciones del lenguaje y las modalidades del enunciado; además, pondrás en práctica las normas de acentuación de los interrogativos. Para conocer el terreno en el que te mueves, primero te informarás sobre el origen del servicio de mensajería instantánea y sobre sus características; después, repasarás algunos aspectos de la Unidad 1 y realizarás ejercicios para comprobar lo que sabes. Por fin, abrirás una cuenta de Messenger (si no la tienes) y participarás en una conversación para aplicar lo que hayas aprendido. Ya verás cómo utilizar lo que aprendes en clase de Lengua no tiene por qué ser aburrido…

Plan de trabajo

El objetivo de esta actividad es utilizar el Messenger para conocer mejor a algunas personas de tu clase y, además, lo tienes que hacer respetando la corrección ortográfica. Para conseguirlo, vas a seguir estos pasos:
  • Informarte sobre el servicio de mensajería instantánea (Messenger).
  • Repasar las funciones del lenguaje y las modalidades del enunciado.
  • Aplicar las normas de acentuación de los interrogativos.
  • Abrir una cuenta de Messenger (si no la tienes) y agregar contactos.
  • Participar en un grupo de Messenger poniendo en práctica lo que has aprendido.

Herramientas

Para llevar a cabo este trabajo, vas a necesitar:

Herramientas Para…
Ordenador - Obtener información sobre el servicio de mensajería instantánea (Messenger):
- Realizar actividades interactivas sobre aspectos relacionados con las conversaciones escritas: las funciones del lenguaje y la acentuación de los interrogativos.
- Abrir una cuenta de correo y descargar el Messenger:
- Participar en una conversación utilizando el Messenger.
Cuaderno
- Anotar información sobre el servicio de mensajería instantánea.
- Anotar las preguntas destinadas a conocer mejor a algunas personas de tu clase.
Libro de texto - Recordar tus conocimientos sobre las funciones del lenguaje y las clases de oraciones según la modalidad.
  • Unidad 1. Funciones del lenguaje (páginas 10-11).
  • Unidad 1. Modalidad del enunciado (páginas 14-15).

Tiempo

El proyecto te ocupará dos horas aproximadamente.
Tiempo Para…
Una hora
- Conocer las características y la historia del servicio de mensajería instantánea.
- Repasar las funciones del lenguaje y las clases de oraciones según la modalidad.
- Realizar un ejercicio sobre la acentuación de los interrogativos.
Una hora
- Abrir una cuenta de Messenger y crear un grupo de conversación.
- Participar en un grupo de conversación utilizando el Messenger.

Procedimiento

Tarea 1. El servicio de mensajería instantánea (Messenger)

http://es.wikipedia.org Abre ventana aparte
  • Acude a la enciclopedia Wikipedia y escribe en el Buscador “Mensajería instantánea”; después pulsa Ir para acceder al artículo.
  • Lee el artículo y después responde en tu cuaderno.

    1. ¿En qué se diferencian la mensajería instantánea y el correo electrónico?
    2. ¿Qué es un mensaje de estado?
    3. ¿Qué es un avatar?
    4. ¿En qué año se creó la primera forma de mensajería instantánea?
    5. ¿Qué otras formas de comunicarse ofrecen actualmente algunos servicios de mensajería instantánea?
  • Poned en común vuestras respuestas para verificarlas.

Tarea 2. Funciones del lenguaje y modalidades del enunciado.


  • Repasa en la Unidad 1 de tu libro de texto lo que has estudiado sobre las funciones del lenguaje (páginas 10-11) y la modalidad del enunciado (páginas 14-15).
  • Aplica lo que sabes en el siguiente ejercicio.

Tarea 3. La acentuación de los interrogativos

  • Completa las siguientes preguntas con los pronombres, los determinantes o los adverbios interrogativos que necesitan.
  • Anota en tu cuaderno otras preguntas que te gustaría hacer a tus compañeros y compañeras para conocerlos mejor.

Tarea 4. Tu cuenta de Messenger

http://es.msn.com Abre ventana aparte
  • Si ya tienes una cuenta de correo electrónico, debes recordar la dirección y la contraseña. Si aún no tienes una cuenta de correo electrónico, en http://es.msn.com Abre ventana aparte, abre Hotmail, después abre Registrate y en la columna Servicios de Windows Live, pulsa el botón Obtener y sigue las indicaciones. Si todo ha ido bien aparecerán en pantalla los datos de tu nueva cuenta de correo.
  • Busca el software del Messenger en la lista de programas del equipo informático que estás utilizando. Ábrelo y escribe tu dirección de correo electrónico y contraseña; después, pulsa en Iniciar sesión.

Tarea 5. Vuestro grupo de conversación

  • Organizaos en grupos de cuatro o cinco miembros e intercambiad vuestras direcciones de correo electrónico. Inventad un nombre para vuestro grupo.
  • Despliega el menú Contactos de la barra superior y pulsa en Agregar un contacto. Sigue las indicaciones de la ventana que se abre para agregar a todos los miembros de tu grupo.
  • Despliega el menú Contactos de la barra superior y pulsa en Crear un grupo… En la nueva ventana, escribe el nombre del grupo de conversación y marca los contactos que pertenecen al grupo; después pulsa Guardar.

Tarea 6. La conversación

  • Revisa las preguntas con las que has trabajado en la Tareas 3 y 4; después selecciona dos o tres preguntas que consideres interesantes para conocer mejor a tus compañeros de grupo.
  • Llevad a cabo la conversación:
    1. Organizaos por turnos para hacer las preguntas y esperad a que respondan todos los miembros del grupo.
    2. Para intervenir y realizar las preguntas al grupo, pulsa con doble clic en el nombre de uno de lo miembros de tu grupo; desde la nueva ventana, pulsa sobre el icono para invitar a los demás miembros.
    3. Cuando quieras hablar, escribe en la ventanita de abajo y pulsa Enviar. Respeta las normas ortográficas en las preguntas y respuestas. Puedes añadir emoticonos para reforzar las funciones del lenguaje de los enunciados.
    4. Cuando terminéis, no olvidéis despediros y Cerrar sesión.

Evaluación

Escoge la respuesta a cada pregunta a fin de evaluar cómo has desarrollado el proyecto. Anota en tu cuaderno los puntos correspondientes a cada respuesta. La suma de los puntos te dará la puntuación total.
  • a) ¿Con qué interés has realizado el proyecto?
1 Sin interés. 2 Con poco interés. 3 Con bastante interés. 4 Con mucho interés.

  • b) ¿Has sabido responder las preguntas sobre el servicio de mensajería instantánea que leíste en Wikipedia?
1 No. 2 Algunas. 3 Casi todas. 4 Todas.

  • c) ¿Cómo has repasado la información de la Unidad 1 de tu libro de texto?
1 No la he mirado. 2 Por encima. 3 Unos aspectos más que otros. 4 En profundidad.

  • d) ¿Cuántos errores has cometido en la actividad sobre las funciones del lenguaje y las modalidades del enunciado?
1 Más de cuatro 2 Dos o tres. 3 Uno. 4 Ninguno.

  • e) ¿Cuántos errores has cometido en la actividad sobre la acentuación de los interrogativos?
1 Más de cuatro 2 Dos o tres. 3 Uno. 4 Ninguno.

  • f) ¿Has seguido las pautas indicadas para comunicarte con el Messenger y crear el grupo de conversación?
1 No. 2 Las que seguía antes. 3 Las que recordaba. 4 Todas.

  • g) ¿Cómo ha resultado vuestra conversación?
1 Desordenada y poco interesante 2 Ordenada, aunque poco interesante. 3 Interesante, pero desordenada. 4 Ordenada e interesante


25 - 32
17 - 24
8 - 16
¡Enhorabuena!
Has realizado este proyecto con interés y has alcanzado los objetivos que se proponían.
¡Sigue así!
Puedes mejorar…
Tu esfuerzo en el proyecto ha sido medio y los resultados son buenos, aunque se pueden mejorar.
¡Inténtalo en el siguiente!
¿En qué estabas pensando?
No has puesto interés ni esfuerzo en el proyecto y necesitas mejorar
¡Ponte las pilas!

Para saber más

    • Puedes investigar otras utilidades del Messenger: videoconferencia, envío de archivos con imágenes o música…
    • Cuando utilizamos el Messenger, a veces escribimos con el mismo lenguaje que utilizamos en los mensajes de texto que enviamos con el teléfono móvil (SMS), aunque en el servicio de mensajería instantánea no existe limitación de espacio. Existen diccionarios de lenguaje SMS que puedes consultar, como el de http://diccionariosms.com/contenidos Abre ventana aparte.
      1. Abre este diccionario de lenguaje SMS y lee su presentación. Uno de los servicios que ofrece el diccionario es la búsqueda de los símbolos de SMS más extendidos mediante los que se transcriben las palabras y expresiones más usuales. En cada búsqueda, aparecen varias posibilidades y su popularidad.
      2. Observa el menú de la columna izquierda de la página.
      3. Procede así para realizar la búsqueda de cada término:
        • - En el apartado Diccionario… selecciona la opción Consultar SMS.
        • - En el organizador alfabético elige la letra o signo para encontrar el término que buscas.
          Haz clic en él y aparecerán todos los simbolos que comienzan por esa letra.
      4. Busca diversos símbolos SMS que representen palabras y expresiones frecuentes, siguiendo el mismo procedimiento en cada caso.
    • Ten en cuenta que tanto en las conversaciones del Messenger como en los SMS debes respetar las reglas ortográficas de representación de sonidos consonantes; y además, las abreviaturas y símbolos que utilices no deben dificultar la comprensión del mensaje.
    • En http://www.baquia.com/noticias.php?id=10168 Abre ventana aparte podéis leer un artículo sobre la polémica que suscita este tipo de lenguaje y añadir vuestra opinión.
    • Si necesitas consultar la ortografía de alguna palabra que quieras utilizar en tus mensajes, puedes emplear el corrector de Word o alguna página web sobre ortografía:
      1. En el menú Herramientas del procesador de textos, pulsa en Ortografía y gramática. Comprueba cada marca roja y pulsa el botón Omitir o el botón Cambiar:
        • - El botón Omitir te permite seguir con la revisión sin cambiar las palabras o las expresiones marcadas.
        • - El botón Cambiar sirve para cambiar las palabras o las expresiones marcadas: puedes seleccionar las opciones que te ofrece el procesador o cambiarlo en el recuadro donde aparece el término que deseas corregir.
      2. En http://roble.pntic.mec.es/~msanto1/ortografia Abre ventana aparte puedes consultar las reglas ortográficas y, si o necesitas, también puedes realizar ejercicios sobre aquellos aspectos que necesites reforzar.
      3. En http://www.lenguaje.com Abre ventana aparte puedes comprobar la ortografía de las palabras concretas que quieras consultar.


Comunicación por messenger (sin faltas)

Contesta en un documento word a las siguientes preguntas
¿En   qué se diferencian la mensajería instantánea y el correo electrónico?¿Qué es un mensaje de estado?¿Qué es un avatar?¿En qué año se creó la primera forma  de mensajería instantánea?¿Qué otras formas de comunicarse  ofrecen actualmente algunos servicios de mensajería instantánea?

domingo, 15 de septiembre de 2013

ELOGIO DE LA LITERATURA Y LA FICCIÓN


ELOGIO DE LA LITERATURA Y LA FICCIÓN
Discurso de aceptación del premio Nobel de Mario Vargas Llosa

(Se puede encontrar en youtube)
‘Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de La Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a D’Artagnan, Athos, Portos y Aramis contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas.
La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras.
(…) Gracias a ellos [a su madre, a su abuelo y a su tío] y sin duda, también, a mi terquedad y algo de suerte, he podido dedicar buena parte de mi tiempo a esta pasión, vicio y maravilla que es escribir, crear una vida paralela donde refugiarnos contra la adversidad, que vuelve natural lo extraordinario y extraordinario lo natural, disipa el caos, embellece lo feo, eterniza el instante y torna la muerte un espectáculo pasajero.
(…) Además de revelarme los secretos del oficio de contar, [los escritores a los que debe algo] me hicieron explorar los abismos de lo humano, admirar sus hazañas y horrorizarme con sus desvaríos. Fueron los amigos más serviciales, los animadores de mi vocación, en cuyos libros descubrí que, aun en las peores circunstancias, hay esperanzas y que vale la pena vivir, aunque fuera sólo porque sin la vida no podríamos leer ni fantasear historias.
(…) Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola.
(…) Lo quieran o no, lo sepan o no, los fabuladores, al inventar historias, propagan la insatisfacción, mostrando que el mundo está mal hecho, que la vida de la fantasía es más rica que la de la rutina cotidiana.
(…) La buena literatura tiende puentes entre gentes distintas y, haciéndonos gozar, sufrir o sorprendernos, nos une por debajo de las lenguas, creencias, usos, costumbres y prejuicios que nos separan. Cuando la gran ballena blanca sepulta al capitán Ahab en el mar, se encoge el corazón de los lectores idénticamente en Tokio, Lima o Tombuctú. Cuando Emma Bovary se traga el arsénico, Anna Karenina se arroja al tren y Julien Sorel sube al patíbulo, y cuando, en El Sur, el urbano doctor Juan Dahlmann sale de aquella pulpería de la pampa a enfrentarse al cuchillo de un matón, o advertimos que todos los pobladores de Comala, el pueblo de Pedro Páramo, están muertos, el estremecimiento es semejante en el lector que adora a Buda, Confucio, Cristo, Alá o es un agnóstico, vista saco y corbata, chilaba, kimono o bombachas. La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen entre hombres y mujeres la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez.
(…) Una mañana piurana, de la que todavía no creo haberme recobrado, mi madre me reveló que aquel caballero [el padre que creía muerto, del cual había una foto en su velador], en verdad, estaba vivo. Y que ese mismo día nos iríamos a vivir con él, a Lima. Yo tenía once años y, desde entonces, todo cambió. Perdí la inocencia y descubrí la soledad, la autoridad, la vida adulta y el miedo. Mi salvación fue leer, leer los buenos libros, refugiarme en esos mundos donde vivir era exaltante, intenso, una aventura tras otra, donde podía sentirme libre y volvía a ser feliz. Y fue escribir, a escondidas, como quien se entrega a un vicio inconfensable, a una pasión prohibida. La literatura dejó de ser un juego. Se volvió una manera de resistir la adversidad, de protestar, de rebelarme, de escapar a lo intolerable, mi razón de vivir. Desde entonces y hasta ahora, en todas las circunstancias en que me he sentido abatido o golpeado, a orillas de la desesperación, entregarme en cuerpo y alma a mi trabajo de fabulador ha sido la luz que señala la salida del túnel, la tabla de salvación que lleva al náufrago a la playa.
(…) La literatura es una representación falaz de la vida que, sin embargo, nos ayuda a entenderla mejor, a orientarnos por el laberinto en el que nacimos, transcurrimos y morimos. Ella nos desagravia de los reveses y frustraciones que nos inflige la vida verdadera y gracias a ella desciframos, al menos parcialmente, el jeroglífico que suele ser la existencia para la gran mayoría de los seres humanos, principalmente aquellos que alentamos más dudas que certezas, y confesamos nuestra perplejidad ante temas como la trascendencia, el destino individual y colectivo, el alma, el sentido o el sinsentido de la historia, el más acá y el más allá del conocimiento racional.
(…) la ficción es más que un entretenimiento, más que un ejercicio intelectual que aguza la sensibilidad y despierta el espíritu crítico. Es una necesidad imprescindible para que la civilización siga existiendo, renovándose y conservando en nosotros lo mejor de lo humano. Para que no retrocedamos a la barbarie de la incomunicación y la vida no se reduzca al pragmatismo de los especialistas que ven las cosas en profundidad pero ignoran lo que las rodea, precede y continúa. Para que no pasemos de servirnos de las máquinas que inventamos a ser sus sirvientes y esclavos. Y porque un mundo sin literatura sería un mundo sin deseos ni ideales ni desacatos, un mundo de autómatas privados de lo que hace que el ser humano sea de veras humano: la capacidad de salir de sí mismo y mudarse en otro, en otros, modelados con la arcilla de nuestros sueños’.

CITAS SOBRE LIBROS, LECTURA, ESCRITURA



5. CITAS SOBRE LIBROS, LECTURA, ESCRITURA

"La lectura no es importante porque divierta, ni porque nos transmita información, sino por algo más trascendental: porque la inteligencia humana es una inteligencia lingüística. Sólo gracias al lenguaje podemos desarrollarla, comprender el mundo, inventar grandes cosas, convivir, aclarar nuestros sentimientos, resolver nuestros problemas, hacer planes. [...] Para que nuestra inteligencia sea viva, flexible, perspicaz, divertida, racional, convincente, necesitamos, en primer lugar, saber muchas palabras".

José Antonio Marina, La inteligencia y la palabra (mensaje para el día del libro de 1997 en Castilla-La Mancha)



"Yo nunca os aconsejaré que escribáis nada, porque lo importante es hablar y decir a nuestro vecino lo que sentimos y pensamos. Escribir, en cambio, es ya la infracción de una norma natural y un pecado contra la naturaleza de nuestro espíritu. Pero si dais en escritores, sed meros taquígrafos de un pensamiento hablado. Y nunca guardéis lo escrito. Porque lo inédito es como un pecado que no se confiesa y se nos pudre en el alma, y toda ella la contamina y corrompe. Os libre Dios del maleficio de lo inédito".

Antonio Machado, Juan de Mairena: sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, Alianza, Madrid, 1995, p. 267.



"If you would not be forgotten as soon as you are dead and rotten, either write things worth reading, or do things worth writing".

Benjamin Franklin



...porque el estilo que tengo me es natural, y sin afetación ninguna escrivo como hablo; solamente tengo cuidado de usar de vocablos que sinifiquen bien lo quiero dezir, y dígolo quanto más llanamente me es possible, porque a mi parecer en ninguna lengua stá bien el afetación".

Juan de Valdés, Diálogo de la lengua, edición de Juan M. Lope Blanch, Castalia, Madrid, 1984, p. 154.



"Écrire n'est pas seulement une activité technique, c'est aussi une pratique corporelle de jouissance".

Roland Barthes.



"Estamos tejidos de la sustancia de los libros mucho más de lo que a simple vista parece. Aun los rasgos más espontáneos de nuestra conducta y nuestras más humildes palabras tienen detrás, sepámoslo o no, una larga tradición literaria que viene empujándonos y gobernándonos".

Alfonso Reyes, citado por Carlos Monsiváis en "Elogio (innecesario) de los libros", en Letra internacional, número 86, primavera de 2005.



"La cultura es conversación. Pero escribir, leer, editar, imprimir, distribuir, catalogar, reseñar, pueden ser leña al fuego de esa conversación, formas de animarla. Hasta se pudiera decir que publicar un libro es ponerlo en medio de una conversación, que organizar una editorial, una librería, una biblioteca, es organizar una conversación. Una conversación que nace, como debe ser, de la tertulia local; pero que se abre, como debe ser, a todos los lugares y a todos los tiempos".

Gabriel Zaid, Los demasiados libros, Anagrama, Barcelona.



"¿Qué mano invisible puso este libro a nuestro alcance? ¿Qué misteriosa influencia nos impulsó a leerlo? Si hubiéramos seguido ignorando su existencia, si todas sus semillas que fructificaron en nosotros -de modo tal que las creímos preexistentes en el espíritu y sólo reveladas por la lectura- se hubieran malogrado: ¿cómo seríamos ahora? ¿Qué parte indeterminable de nuestra alma hubiera permanecido estéril? ¿Qué no hubiera sido y qué continuaría siendo en lo recóndito de nuestro ser moral?".

Rafael Alberto Arrieta, "Encrucijada", en El encantamiento de las sombras, Junta de Castilla y León, Valladolid, 2002, p. 79.



"Yo no sé si las cosas muy profundas pueden decirse de una manera clara y amena; tal vez tengan alguna razón los que creen que no. Lo indudable es que no son profundas todas las cosas escritas en un estilo bárbaro, y que el hecho de no saber escribir no basta para convertir a un hombre en filósofo. No lo digo por los filósofos alemanes, que, sin duda, tenían grandes razones para escribir de un modo confuso, y, entre ellas, la de no saber escribir de un modo claro, sino por los que de esos filósofos se limitan a imitar el modo confuso".

Julio Camba, "Bergson en Alemania", en ABC, 17 de febrero de 1914 (recogido en Páginas escogidas, Espasa, colección Austral Summa, Madrid, 2003, p. 622-623).



"La lectura [...] forma en la construcción de una articulación intelectual. Hacia el interior: en la forma en que se organizan nuestros mundos conceptuales y sensibles, en el modo en que integramos en conjuntos coherentes las miríadas de retazos del universo que nos rodea. Hacia el exterior: en la forma en que aprendemos a jerarquizar, sopesar y modular lo que hemos atesorado dentro, para transmitírselo a otros. La práctica de la lectura entrena en la comunicación con el otro, tanto como forma interiormente".

José Antonio Millán, La lectura y la sociedad del conocimiento, Federación de Gremios de Editores de España, Madrid, 2001.



"Ser por los libros, para los libros, a través de ellos. Perdonar a la existencia su básico trastorno, puesto que en ella hay libros. No concebir la rebeldía política ni la perversión erótica sin su correspondiente bibliografía. Temblar entre líneas, dar rienda suelta a los fantasmas capítulo tras capítulo. Emprender largos viajes para encontrar lugares que ya hemos visitado subidos en el bajel de las novelas: desdeñar los rincones sin literatura, desconfiar de las plazas o las formas de vida que aún no han merecido un poema. Salir de la angustia leyendo; volver a ella por la misma puerta. No acatar emociones analfabetas. En cosas así consiste la perdición de la lectura. Quien la probó, lo sabe".

Fernando Savater, "Leer y leer", en Loor al leer, Aguilar (colección Crisol), Madrid, 1998, p. 109-110.

CITAS SOBRE DECIR, HABLAR, CONTAR





"Las cosas de que voy a tratar en este cuento, ensayo o lo que vaya a ser, y que se refieren, en definitiva, a la esencia y las motivaciones del decir, el contar y el inventar, me vienen preocupando desde hace tanto tiempo e interesando con tanta asiduidad que no sólo soy incapaz de fechar mis primeras reflexiones conscientes al respecto, sino que, dadas las múltiples adherencias que cría un tema tan rico, puedo afirmar que nunca en mi vida me he detenido con verdadera complacencia a pensar en otra cosa".

Carmen Martín Gaite, El cuento de nunca acabar, Trieste, Madrid, 1983.




"Me gusta decir. Diré mejor: me gusta palabrear. Las palabras son para mí cuerpos tocables, sirenas visibles, sensualidades incorporadas. Tal vez porque la sensualidad real no tiene para mí interés de ninguna especie -ni siquiera material o de ensueño-, se me ha transmutado el deseo hacia aquello que crea en mí ritmos verbales, o los escucha de otros. Me estremezco si dicen bien".

Fernando Pessoa, Libro del desasosiego de Bernardo Soares, Seix Barral, Barcelona, 1985, p. 38, tradución al español de Ángel Crespo.




"Parler me fait peur parce que ne disant jamais assez, je dis toujours trop".

Jacques Derrida, citado por Carmen Martín Gaite en sus Cuadernos de todo, Areté, Barcelona, 2002, p. 297.



"Creo que fue Camus quien dijo que una conversación desordenada es pecado. Sin embargo, la ley de la conversación es el meandro, la digresión e incluso la interrupción brusca, que la deja en el aire, alimentando el futuro para que no se canse de esperarnos".

Francisco Solano, Bajo las nubes de México, Areté, Barcelona, 2002, p. 297.



"En la vida moderna damos una exagerada importancia a las conclusiones y las aplicaciones. La conversación no tiene 'conclusión', no ha de llegar a ninguna parte, y la mayoría de las veces acaba conduciendo a más conversación antes que a soluciones o respuestas. [La verdadera conversación es] la que da vueltas y más vueltas a las ideas y experiencias, satisfaciendo al alma con sus matices antes que con explicaciones o revelaciones extraordinarias. [...] La conversación flota en el aire entre las personas, se pone en movimiento sin apresurarse, encuentra su ritmo y va disminuyendo de velocidad hasta terminar. Supongo que es posible una conversación rápida, pero siempre será algo truncado, un sustituto de lo auténtico. La conversación tiende a crecer a su propio aire y por sus propios caminos".

Thomas Moore, Las relaciones del alma, Urano, Barcelona, 1995, p. 161-162. Traducción al español de Jorge Luis Mustieles.



"Acaso tampoco el contar cuentos esté de moda, porque cada vez son más abundantes los escurridizos interlocutores que esgrimen el escudo del "no me cuentes cuentos" o del "no estoy para historias", y nunca están dispuestos a prestar atención al relato de lo que no es noticia, de aquello que no es lo sabido por todos, de ese otro lado del espejo del que todos hablan y nadie, salvo el cuentista que tiene alforjas de buhonero con olor a lluvia y a humo, ha visitado".

Miguel Sánchez-Ostiz, Mundinovi: gazeta de pasos perdidos, Pamiela, Pamplona, 1987, p. 164.



"- El arte de escuchar -continúa diciendo [Enric Frigola]- es terriblemente cansado y vale realmente la pena poseer una renta para ahorrarse tener que practicarlo. A mi entender, la forma más concreta y agradable de la independencia es poder vivir sin necesidad de escuchar a nadie".

Josep Pla, El cuaderno gris, Destino, Barcelona, 1981, p. 46. Traducción al español de Gloria de Ros y Dionisio Ridruejo.



"También protesto contra las explicaciones excesivas. Me refiero al hábito de comenzar desde muy atrás y luego avanzar lentísimamente hacia el único hecho que en realidad nos interesaba. Pienso en esas personas que ante la pregunta más modesta -o más impaciente- quisieran abrumarnos con una crónica complicada y enorme [...] Concedemos que el origen de ciertas situaciones políticas es lejano, pero objetamos que siempre intervengan los visigodos".

Alejandro Rossi, "Protestas", en Manual del distraído, Anagrama, Barcelona, p. 180.



"¿Por qué hablas tan alto? No puedo oír lo que dices".

Ralph Waldo Emerson , citado por Roger Aisle y Jon Krausher en Tú eres el mensaje, Paidós, Barcelona, 1993, p. 108. Traducido al español por ...


"¿Puede ser impersonal una buena conversación? [...] ¿Por qué se habla de amor a primera vista pero no de amor al primer sonido? [...] ¿Son necesarios los recuerdos comunes para una conversación que dure toda la vida? [...] ¿Se marchita la mente si no es alimentada por la conversación? [...] ¿Debe discurrir una conversación exactamente como se había previsto para considerarse satisfactoria? [...] ¿Es posible conversar con un cliente, si el cliente siempre tiene la razón? [...] ¿Es más valiosa la conversación en la que más se arriesga? [...]

Theodore Zeldin, Conversación, Alianza, Madrid, 1999. Traducción al español de Belén Urrutia.



"Molte scempiataggini si dicono in compagnia per voglia di favellare. Ma il giovane che ha qualche stima di se medesimo, quando da principio entra nel mondo, facilmente erra in altro modo: e questo è, che per parlare aspetta che gli occorrano da dir cose straordinarie di bellezza o d'importanza. Così, aspettando, accade che non parla mai. La più sensata conversazione del mondo, e la più spiritosa, si compone per la massima parte di detti e discorsi frivoli o triti, i quali in ogni modo servono all'intento di passare il tempo parlando. Ed è necessario che ciascuno si risolva a dir cose la più parti comuni, pero dirne di non comuni solo alcune volte".

Giacomo Leopardi, Pensieri, Rizzoli, Milán, 1988, p. 139.



"Quien tiene poder se recrea en el uso de la palabra, mientras que los que no lo tienen tampoco disponen de un tiempo para sus palabras, ni de tiempo para los silencios necesarios entre palabras; de ahí que los menos poderosos se vean obligados a dar el máximo de información en el menor tiempo posible, aun a riesgo de resultar precipitados, o a callar resignadamente".

Pilar García Mouton, Cómo hablan las mujeres, Arco Libros, Madrid, 1999, p. 78.



"Empezamos a hablar de esto y de lo otro, pero con X eso no se puede hacer. A veces trae escrito en un papel las cosas de las que hemos de hablar, en un orden, y hay que seguirlo [...] Con X [...] no se puede alterar el orden. No son tampoco asuntos muy importantes. Pueden ser, por ejemplo: 1. El ibro de Fulano. 2. ¿Qué tal tu novela?. 3. Recuerdos de Mengano. 4. ¿Dónde vais a pasar la Semana Santa? 5. Tomad, os he traído este disco de Nueva York. 6. No hay derecho, lo que le han hecho a Mengano...". "Al principio nos tomábamos un poco a chirigota ese ordenancismo suyo pero comprendimos que le impacientaba mucho saltar de un tema a otro, como si en su desorden hubiese alguna lógica y en el nuestro ninguna en absoluto. Pero como tampoco nos cuesta darle ese gusto, es él quien decide el protocolo de la conversación y el orden de intervención, quien asigna a cada uno de los puntos del día el tiempo que cree necesario y los desvíos que están tolerados".

Andrés Trapiello, Los hemisferios de Magdeburgo, Pre-Textos, Valencia, 1999.



"Esta inmediatez, esta facilidad para contar y decir, esta incontinencia [verbal] general y esta constancia de las tentativas fallidas [de llamadas a teléfonos móviles] han propiciado un abaratamiento y una trivialización del hablar y del escuchar como nunca se habían dado. Puesto que la cháchara es continua y omnipresente, crece la tendencia a no otorgar la menor importancia a lo que se dice ni a lo que se oye".

Javier Marías, artículo en El País Semanal




"Estoy seguro de que la casualidad nos hace llegar relatos de carácter oracular. Hay una sanación por la escucha -la escucha de la lectura silente o la escucha del recitado- igual que hay una sanación por la escritura y el habla. Lo que decimos, lo que escribimos, lo que cantamos, para que otros lo escuchen, por el hecho de ser dicho, cantado y escrito, nos duele menos, y menos nos atormenta. En el decir existe una manera del regalo y de la comunión, una forma de conjurar la soledad y el miedo".

Carlos Marzal, "La palabra sanadora", en Blanco y negro cultural, 21 de febrero de 2004, p. 6



"Por qué se acaba el arte de contar historias es una pregunta que me he hecho siempre que, aburrido, he dejado pasar largas horas de sobremesa con otros comensales". "... quien no se aburre no sabe narrar. Pero el aburrimiento ya no tiene cabida en nuestro mundo. Han caído en desuso aquellas actividades secretas e íntimamente unidas a él. Ésta y no otra es la razón de que desaparezca el don de contar historias, porque mientras se escuchan, ya no se teje ni se hila, se rasca o se trenza. En una palabra, pues, para que florezcan las historias tiene que darse el orden, la subordinación y el trabajo. Narrar no es sólo un arte, es además un mérito, y en Oriente hasta un oficio".

Walter Benjamin, "El pañuelo", Historias y relatos, Muchnik Editores, Barcelona, 2000, p. 39-40, traducción al español de Gonzalo Hernández Ortega.

Refranes